Que rara sensación cuando lees a un autor de renombre e inicias por su última obra. Es lo que me ha ocurrido al leer: «Ese imbécil va a escribir una novela» de Juan José Millás. Realmente no tenía idea de su historia pero leyendo los primeros capítulos me di cuenta que es un gran narrador, me gusta como mezcla la realidad y los pensamientos psicológicos, además de ese estilo confuso donde no se sabe si dice o no la verdad.
Los personajes de la obra «Ese imbécil va a escribir una novela» de Juan José Millás
El personaje central es Juan José Millás que narra su historia en primera persona: el protagonista y autor-personaje. Su objetivo es crear una nota periodistica un último reportaje, pero en su intento por hacerlo termina por no escribir de nada y guardarse su obra para nosotros los lectores. Esto le da un toque más íntimo y personal a la historia. Podemos conocer la vida del autor desde sus inicios, y como evoluciona hasta llegar a ser casi octogenario. Tiene frases brillantes parafraseando una: «Hay una edad en la que te miras al espejo y ves al viejo que serás, hay una edad en que te miras al espejo y verás al muerto que serás, aquí es de donde se escribe este libro». Una narración llena de recuerdos infantiles, ideas, vida universitaria y personas conocidas. Hasta la etapa profesional.
Su mejor amigo Alberto: el narrador comenta que Alberto es su gran amigo de la universidad. Una figura del pasado que se muestra difusa, incompleta. Pero al mismo tiempo hay cierta nostalgia al recordarlo más allá de su desenlace.
La madre del narrador: fue una figura muy importante en la vida del narrador, desde un inicio se comenta la dualidad de la vida, dos cabezas, dos caminos para ir a la sucursal bancaria, dos padres, todo esto envuelve a la historia con cierto misterio.
El director de la sucursal del banco (Banco Hispano Americano): Este personaje es muy importante, es el padre real del autor o al menos así lo describe al principio, ya luego nos daremos cuenta que lo que habla y recuerda tampoco es muy fiable. Su papel es simbólico.
Hay otros personajes secundarios que suelen ser imaginarios o ambiguos: nunca sabemos que es real y que es falso, tenemos terapeutas o gente especializada en diferentes áreas. En el universo del autor hay falsos documentos, interferencias de un amigo que hackea su computadora, etc.
Resumen de la obra por capítulos:
Aviso de Spoilers en toda esta nota hablaremos con spoilers, así que si no has leído la obra aconsejo hacerlo antes de leer este análisis.
La estructura de la historia está contada por capítulos, avanza por recuerdos de la memoria del personaje central. Aunque aquí se mezcla todo tipo de ideas ya sean reales o ficticias. La trama se podría dividir en tres grandes bloques:
Bloque 1: el último gran reportaje y su inspiración
En el primer bloque lo más importante es el trabajo que debe realizar el narrador para el periódico: su objetivo es escribir “el reportaje que servirá de broche de oro” para cerrar su carrera periodística.
Pero la dificultad es que no tiene un tema específico y debe encontrar uno para poder crear ese reportaje. Al final decide crear un reportaje sobre sí mismo, hablando de su pasado y sus recuerdos. Al principio crea un reportaje demasiado biológico y su jefa de redacción le comenta que lo haga mucho más personal para que sea más profundo. El narrador hace un breve recorrido por su infancia, adolescencia, y los años en la universidad, esto hace que empiece a realizar una serie de preguntas antiguas. Constantemente se recuerda al hombre de la sucursal del banco cuando era niño y cuando el narrador caminaba de la mano de su madre, aunque el mismo no sabe si era su madre la que iba guiada por él.
En este capítulo el tema central es el oficio, la vida, el escribir y la memoria.
Bloque 2: una serie de recuerdos y la dualidad
El narrador nos comenta historias que parecen irrelevantes pero realmente son importantes porqué están llenas de simbolismo. La relación con su amigo Alberto, la universidad, su vida académica, y finalmente todos esos elementos que forjaron su personalidad e identidad como escritor.
Hay cosas muy raras que realmente tienen sentido, por ejemplo el conocer que Alberto hackea su computadora para agregar elementos propios a sus escritos. Habla de historias no concluidas en su vida, y como lo afectó el conocer a su verdadero padre en el banco.
Hay una mezcla de ficción y realidad pero todo es tan difuso que llega a confundir al lector. No sabemos si dice la verdad, si sus recuerdos están borrosos o si simplemente nos miente.
Esa dualidad se da en varios temas en el libro. El “yo” del pasado, el “yo” actual, el autor es a su vez el personaje central. Una especie de auto ficción, un reflejo de la misma vida pero a través de un espejo.
Bloque 3: Un cierre, un final y la conclusión abierta
El narrador comenta su obsesión por la forma del círculo por su perfección. Pero no logra materializar el cierre del mismo en sus historias de vida. Es una especie de auto-análisis, que mezcla las emociones con su vida profesional. Aunque intenta resolver situaciones, termina por aceptar la realidad de esos momentos. Comenta que había: “heridas mal cosidas” que quería arreglar.
El concluir con su último gran reportaje se vuelve una metáfora de la vida. Su última obra un “último” gran gesto, aunque sea en parte un fracaso. Reconoce todo lo vivido y lo difuso que se convierte el recuerdo. Un constante acto de aprender que nunca termina.
Significado del final de «Ese imbécil va a escribir una novela» de Juan José Millás
Es una novela con un final abierto con libre interpretación: El personaje y narrador acepta su camino con toda y las confusiones del mismo. No logra “escribir” el reportaje convencional que le encargaron en el periódico; en su lugar nos ofrece la novela que leemos. Es como si no lograra su objetivo, pero al mismo tiempo en esta realidad si se muestra: íntimo, fragmentario, para el lector desde sus sombras.
En el proceso de creación de su última obra mezcla nostalgia, sus memorias y un uso enorme de la imaginación, todos estos elementos se mezclan para crear su relato. Es un nivel de intimidad tan profundo que algo en su interior le impide entregarlo.
Al puro final del libro el autor reconoce los “círculos” y los acepta ya que nunca se cerrarán. El cierre es intenso cargado de simbolismo. Ese “último gran reportaje” es una mirada a la vida del autor dentro de la auto ficción.
El estilo de la obra de «Ese imbécil va a escribir una novela» de Juan José Millás
La obra se narra en primera persona y es la vida de Juan José Millás mezclada con elementos imaginarios. Descripciones muy amenas con un nivel muy íntimo. Hay muchos elementos fantasiosos dentro de sus memorias, pero esta dualidad entre la realidad y lo imaginario, hace que la historia sea muy interesante.
El género literario es la Auto ficción: Millás también le da su nombre al protagonista, el escritor escribe sobre su propia vida. También genera cierta incertidumbre porque uno como lector se confunde en la meta narrativa: ¿Qué es real? ¿Qué es imaginario?
Conclusiones finales de la obra «Ese imbécil va a escribir una novela» de Juan José Millás
Es la primera vez que leo a Juan José Millás y disfruté mucho de la obra. Muy ameno en sus descripciones es como si estuviese allí contando su vida desde un nivel muy íntimo. Hay una serie de fantasía en sus memorias, se mezclan con la realidad y la sensación de como se unen todos estos elementos es muy agradable.
Es una obra llena de espejos, recuerdos que salen de la memoria del propio autor, pero llenos de elementos de fantasía que refuerzan la ficción y con un estilo de escritura cercano y ameno. No sólo narra la historia también hace reflexiones profundas sobre la vejez y sobre la vida misma. Invitando al lector a participar en cada tema.
En general es una obra que se siente simple con un lenguaje sencillo, un estilo asequible, con algunos elementos de humor e ironía, el tema central es totalmente existencial. Millás abre su corazón al lector, pero también le evita sentir esperanza de un tiempo duro cercano a la muerte.
Una obra que termina con un final abierto, lleno de dualidades. Por ejemplo la “realidad” y la “ficción” que son un espejo del propio escritor y dan vida a su manera peculiar de escribir.
Le doy un 4 de 5 estrellas, una obra breve son menos de 200 páginas según el formato.
Referencias:
Millás, J. J. (2024). Ese imbécil va a escribir una novela. Alfaguara.







