Tappening: Mentiras contra el agua embotellada.

La nueva Campaña de Tappening.com cambia la noción de la verdad en la publicidad, con conceptos opuestos donde se miente acerca de lo mal que te puede hacer consumir agua embotellada, y como eso afecta también al entorno, todo esto es una sátira a la publicidad de botellas de agua.

Los co-fundadores de Tappening dicen: «¿Por qué las marcas de botellas de agua nunca mencionan sus fuentes fiables?, así comienzan un crecimiento rápido basado en «comenzar a mentir»  para su beneficio propio».

Samsung: Invasión alienígena otro viral.

Haciendo un breve recuento de la evolución de la publicidad, podemos mirar que con el paso de los años lo que se busca es tratar de causar una impresión en el usuario, pero algo más allá que la publicidad convencional, de ahí es que nace el terminó de la publicidad viral, si bien es cierto este tipo de publicidad ha tenido bastante auge, sin embargo siento que la gente empieza a molestarse, a dudar, a no creer en absolutamente nada, recuerdo cuando salió Playstation 3 y Sony lanzó una campaña de gente que se pasaba una bomba… también otra de Sony de gente haciendo malabares con su pocket Vaio.

Sprite: Sexo en la publicidad

El sexo es una herramienta que vende en la publicidad, pero también hay que saber tener mesura y aplicarlo en momentos claves, el caso es que Sprite lanzó en Alemania una campaña que fue censurada, donde claramente se ve a una chica haciéndole sexo oral a un sujeto, al final resulta ser que no se trataba de su miembro sino de la famosa bebida… y yo me pregunto: ¿Qué se pretendía vender con esto, viral?…

Bounty y sus grandes regueros.

Es refrescante cuando en un medio tan trillado como son las toallas absorbentes, ves una idea que refleja algo más que la típica mascota tierna, o la demostración física del producto, ¿Qué mejor manera de demostrar la súper absorbencia de la marca de toallas Bounty que con grandes regueros?. Y hablamos de desastres que realmente pueden ser bastante problemáticos.

Pringles no son bolas de tennis.

Los señores de Procter and Gamble aprovecharon el pasado torneo de tennis de Wimbledon, y como sus famosas papas Pringles tienen un empaque muy similar al de las bolas de tennis, decidieron colocar el slogan: «Esto no son bolas de tennis»… y repartirlos antes de los inicios de los juegos.